Reclamación por accidente de tráfico tras la reforma del Baremo y del Código Penal.

Los últimos movimientos legislativos tienen y tendrán gran incidencia sobre las reclamaciones por accidentes de tráfico.

Por un lado, la modificación del llamado Baremo de accidentes de circulación, ya referida en un post anterior, ha sido aprobada la semana pasada por el Senado y comenzará su vigencia el 1 de enero de 2016.

Con ella, se aumentan las cuantías indemnizatorias. Un 50% de media en las indemnizaciones por fallecimiento y, aproximadamente un 12,5% de media en las indemnizaciones por lesiones. Respecto de estas últimas, además, distingue la nueva regulación, como gastos a indemnizar, entre los derivados de la asistencia sanitaria y otros diversos también resarcibles. A título de ejemplo, se encuadrarían en éstos últimos el aumento de los costes de movilidad en los que haya de incurrir la víctima o costes que haya de soportar para atender a familiares que estén bajo su cuidado.

Otra novedad importante, sobretodo, para quienes causen baja por el accidente de tráfico es el cambio en la valoración del lucro cesante, ya que contemplará los ingresos netos de la víctima. Igualmente se valorará en este aspecto el trabajo no remunerado.

Por lo que respecta a la otra gran reforma, ya vigente desde el 1 de julio, que también incide en estos temas, y es la del Código Penal, debemos tener en cuenta que en la actualidad se distinguen tres tipos de imprudencia: leve, menos grave y grave, de las cuales, la primera de ella ha sido despenalizada.

Así pues, podemos encontrarnos con la posibilidad de que, interponiendo denuncia por accidente de tráfico, aún teniendo parte facultativo de lesiones, a la vista de los hechos denunciados, el Juzgado acuerde el archivo de aquélla porque aprecie que los hechos no constituyen una imprudencia menos grave o grave sin tan siquiera recabar informe forense, con las consecuencias económicas que para la víctima conlleva, pues se verá obligada a acudir a un profesional del ámbito privado que valore los daños corporales derivados del accidente de circulación sufrido.

© Paz Chao Rodríguez.