Reclamación de indemnización por accidente de trabajo.

Pese a la normativa existente en medidas de prevención de riesgos laborales (RRLL) siguen produciéndose demasiados accidentes laborales, lo vemos día tras día en la prensa, y eso que los medios de comunicación sólo se hacen eco de os siniestros más trágicos.

Son muchas las ocasiones en las que el accidente sucede porque sí “por accidente”, valga la redundancia. Habiendo puesto en práctica todas las medidas de prevención, sucede igual.

Pero la gran mayoría de los accidentes de trabajo tienen lugar por inobservancia de aquéllas medidas, bien por el trabajador bien por la empresa, bien por ambos.

Vamos a dejar de lado en este post las infracciones de las que puede responder la empresa que no cumpla con la normativa en materia de prevención de RRLL, para centrarnos en los pasos a seguir, a grandes rasgos, para resarcirse de os daños causados cuando se tiene la desgracia de ser víctima de un accidente laboral.

Primero hemos de tener claro qué se entiende por accidente en el ámbito laboral. Así el artículo 115 de la Ley General de la Seguridad Social establece que lo será toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena, especialmente:

a) Los que sufra el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo. 

b) Los que sufra el trabajador con ocasión o como consecuencia del desempeño de cargos electivos de carácter sindical, así como los ocurridos al ir o al volver del lugar en que se ejerciten las funciones propias de dichos cargos.

c) Los ocurridos con ocasión o por consecuencia de las tareas que, aun siendo distintas a las de su categoría profesional, ejecute el trabajador en cumplimiento de las órdenes del empresario o espontáneamente en interés del buen funcionamiento de la empresa.

d) Los acaecidos en actos de salvamento y en otros de naturaleza análoga, cuando unos y otros tengan conexión con el trabajo.

e) Las enfermedades, no incluidas en el artículo siguiente, que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo.

f) Las enfermedades o defectos, padecidos con anterioridad por el trabajador, que se agraven como consecuencia de la lesión constitutiva del accidente.

g) Las consecuencias del accidente que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado el paciente para su curación.

Presumiendo, salvo prueba en contrario, que son constitutivas de accidente de trabajo las lesiones que sufra el trabajador durante el tiempo y en el lugar del trabajo.

Sin embargo, no tendrán aquella consideración:

a) Los que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo, entendiéndose por ésta la que sea de tal naturaleza que ninguna relación guarde con el trabajo que se ejecutaba al ocurrir el accidente.

En ningún caso se considerará fuerza mayor extraña al trabajo la insolación, el rayo y otros fenómenos análogos de la naturaleza.

b) Los que sean debidos a dolo o a imprudencia temeraria del trabajador accidentado.

En segundo lugar, conocer qué derechos tiene el trabajador que ha sido víctima de un siniestro de este tipo, y que entre otros son:

– Derecho a la asistencia sanitaria.

– En su caso, derecho a una prestación económica por el tiempo en incapacidad temporal.

– En su caso, derecho a la percepción de una indemnización por la existencia de secuelas derivadas del accidente.

En tercer lugar, debemos de tener siempre presente los plazos existentes para reclamar en vía judicial, ya que si se nos pasan, por muy víctimas y muchos daños que tengamos, nada podremos hacer. Tenemos dos opciones, bien acudir a la jurisdicción social, bien a la jurisdicción penal.

Para la primera tendremos un plazo de UN AÑO desde la producción del accidente, teniendo en cuenta que previamente debemos presentar papeleta de conciliación ante el servicio de mediación, arbitraje y conciliación que corresponda. En Asturias contamos con la Unidad de Mediación, Arbitraje y Conciliación (UMAC) con sedes en Oviedo, Gijón, Avilés, La Felguera y Mieres.

Si en el acto de conciliación no hay acuerdo entre las partes, ya podremos presentar demanda ante el Juzgado de lo Social competente.

Sin embargo, si decidimos optar por la vía penal, actualmente, con la entrada en vigor de la última reforma del Código Penal, el plazo es mayor, ya que depende de cuando tendrá lugar la prescripción del delito de que se trate. Antes de esta reforma, era recomendable interponer la denuncia en el plazo de 6 meses, ya que podía considerarse que unos determinados hechos revistiesen el carácter de falta, y éstas tenían un plazo de prescripción de 6 meses. Ahora, con la supresión de las faltas, ese plazo ya no tiene cabida. No obstante, si se quiere interponer denuncia lo más recomendable es que se formule cuanto antes.

No es baladí optar por una vía u otra. En la jurisdicción penal se ha de probar sin ningún género de dudas que la empresa ha incurrido en una infracción de la normativa de prevención de riesgos laborales. Esta exigencia es más laxa si se habla de la jurisdicción social.

Por ello, resulta conveniente contar con asesoramiento de abogados. La indemnización económica no es lo único que se trata de obtener con estos procedimientos, sino que la sociedad tome conciencia y haga lo que esté en su mano para evitar que se sigan produciendo accidentes laborales.

©Paz Chao Rodríguez.