De obligado cumplimiento: Consultar con un abogado sobre un accidente laboral.

¿Ha sufrido un accidente laboral? Acuda a un abogado.

Déjese de buscar en Google®, de preguntar a conocidos, amigos, familiares, desconocidos pero amigos de sus amigos…(salvo que sean abogados) y acuda a un profesional. Y cuanto antes, mejor.

Mejor para el profesional, que podrá realizar el seguimiento de su asunto desde el primer minuto e ir asesorándole paso a paso.

Mejor para usted, ya que contará con alguien que le guíe en ese tenebroso camino cual es un procedimiento para la reclamación de una indemnización por accidente laboral.

Aunque crea que lo tiene todo claro. Aunque crea que sus lesiones son ínfimas. Consulte.

Un simple accidente de tráfico en el que usted tenga la certeza que puede negociar usted mismo con la compañía aseguradora una indemnización por cervicalgia, dependiendo de la hora, del trayecto en el que se produzca, puede convertirse en accidente laboral, con consecuencias importantes tanto para usted como para la empresa en la que preste sus servicios.

Así pues, no deje de consultar con un abogado si sufre un accidente laboral, o cualquier otro tipo de accidente.

A extinguir: Sentencias en juicio de falta leve en accidente de tráfico. ¡Adiós! Informe forense, ¡hola! informe del IML.

Pocas serán ya las sentencias que se dicten en juicio de falta leve en accidente de tráfico. Como comentábamos en posts anteriores, debido a la supresión de las faltas en el Código Penal, pocas serán también las reclamaciones de indemnización a seguros por accidente de circulación que se decidan en vía penal.

La consecuencia más importante de este cambio tiene más relación con el procedimiento para calcular la indemnización por accidente que con el método para llevar a cabo el esclarecimiento de los hechos, ya que debemos de olvidarnos del médico forense y de su valioso –y gratuito– informe.

Sin embargo, para paliar (más o menos) esta consecuencia, la Ley 35/15, de 22 de septiembre que reforma el baremo, ha previsto la posibilidad de que las víctimas de accidentes de circulación puedan solicitar una pericial de los profesionales del Instituto Médico Legal.

Este sábado 19 de diciembre ha sido publicado en el BOE el Real Decreto 1148/15, de 18 de diciembre, por el que se regula aquélla previsión de la Ley 35/15.

Ahora resta por saber a cuánto ascenderá el precio público que debe abonarse por el referido informe y que, tal y como se dispone en la norma, en principio, habría de abonar la Compañía Aseguradora que haya emitido la oferta motivada.

Ya tenemos la teoría, veremos cómo se desarrolla en la práctica…

© Paz Chao Rodríguez

Accidente laboral y Seguridad Social

En los primeros ocho meses del este año 2015, se han producido 339.190 accidentes laborales en España, de los cuales, 2.751 fueron considerados graves y 386 fueron con resultado de muerte, el resto, leves.

Hemos de distinguir accidente de trabajo de enfermedad profesional. Da la Ley General de la Seguridad Social, una definición general de accidente de trabajo en el punto primero de su artículo , al señalar que “Se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena”. Para, en su punto segundo, hacer una lista más exhaustiva de situaciones que tienen la consideración de accidente de trabajo, como por ejemplo el accidente in itinere.

Igualmente señala esta misma ley que NO serán accidente de trabajo:

a) Los que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo, entendiéndose por ésta la que sea de tal naturaleza que ninguna relación guarde con el trabajo que se ejecutaba al ocurrir el accidente.

En ningún caso se considerará fuerza mayor extraña al trabajo la insolación, el rayo y otros fenómenos análogos de la naturaleza.

b) Los que sean debidos a dolo o a imprudencia temeraria del trabajador accidentado.”

Por otra parte, es enfermedad profesional, la contraída por el trabajo ejecutado por cuenta ajena que figure en el cuadro de enfermedades profesionales aprobado por el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre, y que esté provocada por la acción de los elementos o sustancias que se indican en el citado cuadro para cada enfermedad. Un ejemplo: el mesotelioma maligno.

Puede ocurrir que se contraiga una enfermedad por motivo del trabajo efectuado y que no esté incluida en el mencionado cuadro, en este caso, tendrá la consideración de accidente de trabajo.

La gestión y determinación de las prestaciones de los accidentes laborales es de la Seguridad Social, la Mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales o la empresa autorizada para colaborar en la gestión.

En muchas ocasiones el trabajador o, en su caso, los herederos, pueden no estar de acuerdo con la determinación de la contingencia, porque el órgano encargado entienda que el accidente no es laboral o que la enfermedad es común. En este caso, siempre está la posibilidad de recurrir aquella decisión.

Dependiendo del caso de que se trate habrá de operar de una manera u otra. En la mayoría de los supuestos será necesario formular una reclamación previa ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social para luego poder acudir a la Jurisdicción Social, pero se debe estar a las circunstancias concretas del asunto porque no siempre esto es así.

©Paz Chao Rodríguez.

¿Cómo renunciar a una herencia?

Hace unos meses se publicaba en la prensa que, debido a la situación de crisis en la que nos encontramos, las renuncias a las herencias se había incrementado, en el período 2007-2014, en el conjunto del país, un 210%. En Asturias, una de las Comunidades en las que más ha aumentado el número de renuncias, lo ha hecho en un 202%.

Antes de responder a la pregunta que da título a este post, cómo renunciar a una herencia, es necesario decir que el Código Civil se refiere a este acto como REPUDIACIÓN de la herencia. Y tiene una serie de características:

  • Ha de ser total, esto es, no pueden aceptarse unos bienes y rechazarse otros, salvo que en el reparto de la herencia en el testamento, figure heredero por dos títulos, por ejemplo, una persona percibe parte de una herencia por su condición de heredero forzoso y otra parte por legado. En este caso, podría renunciar a una de ellas y aceptar la otra.
  • La repudiación no puede someterse al cumplimiento de una condición.
  • Es irrevocable, una vez renunciada una herencia, ya no hay vuelta atrás.

Hasta la entrada en vigor de la Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicción Voluntaria (BOE 3/07/2015), cabía la posibilidad de realizar la renuncia a la herencia bien por escrito presentado ante el Juzgado competente bien acudiendo a un Notario que plasmara en escritura pública dicha voluntad.

Ahora, desde el pasado 23 de julio, cuando comienza la vigencia de la antedicha norma, únicamente es posible hacer la renuncia a la herencia ante notario con la correspondiente escritura pública.

Es preciso aclarar que, en caso del heredero que renuncie a una herencia, haya recibido por el causante donaciones en vida, éstas no serán colacionables, no entrarán a formar parte del caudal hereditario, sin embargo si fueren consideradas inoficiosas por perjudicar la legítima de los herederos que si aceptaron la herencia, éstos podrían exigirle una compensación en metálico de la parte de la legítima afectada por la donación.

Por último, otra cuestión a tener en cuenta, es la posibilidad que tienen los acreedores del heredero que renuncia a la herencia para perjudicar sus intereses, de solicitar del Juez que sean autorizados para aceptar la herencia en nombre de aquél heredero que la repudió.

© Paz Chao Rodríguez.

Reclamación por accidente de tráfico tras la reforma del Baremo y del Código Penal.

Los últimos movimientos legislativos tienen y tendrán gran incidencia sobre las reclamaciones por accidentes de tráfico.

Por un lado, la modificación del llamado Baremo de accidentes de circulación, ya referida en un post anterior, ha sido aprobada la semana pasada por el Senado y comenzará su vigencia el 1 de enero de 2016.

Con ella, se aumentan las cuantías indemnizatorias. Un 50% de media en las indemnizaciones por fallecimiento y, aproximadamente un 12,5% de media en las indemnizaciones por lesiones. Respecto de estas últimas, además, distingue la nueva regulación, como gastos a indemnizar, entre los derivados de la asistencia sanitaria y otros diversos también resarcibles. A título de ejemplo, se encuadrarían en éstos últimos el aumento de los costes de movilidad en los que haya de incurrir la víctima o costes que haya de soportar para atender a familiares que estén bajo su cuidado.

Otra novedad importante, sobretodo, para quienes causen baja por el accidente de tráfico es el cambio en la valoración del lucro cesante, ya que contemplará los ingresos netos de la víctima. Igualmente se valorará en este aspecto el trabajo no remunerado.

Por lo que respecta a la otra gran reforma, ya vigente desde el 1 de julio, que también incide en estos temas, y es la del Código Penal, debemos tener en cuenta que en la actualidad se distinguen tres tipos de imprudencia: leve, menos grave y grave, de las cuales, la primera de ella ha sido despenalizada.

Así pues, podemos encontrarnos con la posibilidad de que, interponiendo denuncia por accidente de tráfico, aún teniendo parte facultativo de lesiones, a la vista de los hechos denunciados, el Juzgado acuerde el archivo de aquélla porque aprecie que los hechos no constituyen una imprudencia menos grave o grave sin tan siquiera recabar informe forense, con las consecuencias económicas que para la víctima conlleva, pues se verá obligada a acudir a un profesional del ámbito privado que valore los daños corporales derivados del accidente de circulación sufrido.

© Paz Chao Rodríguez.

Reclamación de indemnización por accidente de trabajo.

Pese a la normativa existente en medidas de prevención de riesgos laborales (RRLL) siguen produciéndose demasiados accidentes laborales, lo vemos día tras día en la prensa, y eso que los medios de comunicación sólo se hacen eco de os siniestros más trágicos.

Son muchas las ocasiones en las que el accidente sucede porque sí “por accidente”, valga la redundancia. Habiendo puesto en práctica todas las medidas de prevención, sucede igual.

Pero la gran mayoría de los accidentes de trabajo tienen lugar por inobservancia de aquéllas medidas, bien por el trabajador bien por la empresa, bien por ambos.

Vamos a dejar de lado en este post las infracciones de las que puede responder la empresa que no cumpla con la normativa en materia de prevención de RRLL, para centrarnos en los pasos a seguir, a grandes rasgos, para resarcirse de os daños causados cuando se tiene la desgracia de ser víctima de un accidente laboral.

Primero hemos de tener claro qué se entiende por accidente en el ámbito laboral. Así el artículo 115 de la Ley General de la Seguridad Social establece que lo será toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena, especialmente:

a) Los que sufra el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo. 

b) Los que sufra el trabajador con ocasión o como consecuencia del desempeño de cargos electivos de carácter sindical, así como los ocurridos al ir o al volver del lugar en que se ejerciten las funciones propias de dichos cargos.

c) Los ocurridos con ocasión o por consecuencia de las tareas que, aun siendo distintas a las de su categoría profesional, ejecute el trabajador en cumplimiento de las órdenes del empresario o espontáneamente en interés del buen funcionamiento de la empresa.

d) Los acaecidos en actos de salvamento y en otros de naturaleza análoga, cuando unos y otros tengan conexión con el trabajo.

e) Las enfermedades, no incluidas en el artículo siguiente, que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo.

f) Las enfermedades o defectos, padecidos con anterioridad por el trabajador, que se agraven como consecuencia de la lesión constitutiva del accidente.

g) Las consecuencias del accidente que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado el paciente para su curación.

Presumiendo, salvo prueba en contrario, que son constitutivas de accidente de trabajo las lesiones que sufra el trabajador durante el tiempo y en el lugar del trabajo.

Sin embargo, no tendrán aquella consideración:

a) Los que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo, entendiéndose por ésta la que sea de tal naturaleza que ninguna relación guarde con el trabajo que se ejecutaba al ocurrir el accidente.

En ningún caso se considerará fuerza mayor extraña al trabajo la insolación, el rayo y otros fenómenos análogos de la naturaleza.

b) Los que sean debidos a dolo o a imprudencia temeraria del trabajador accidentado.

En segundo lugar, conocer qué derechos tiene el trabajador que ha sido víctima de un siniestro de este tipo, y que entre otros son:

– Derecho a la asistencia sanitaria.

– En su caso, derecho a una prestación económica por el tiempo en incapacidad temporal.

– En su caso, derecho a la percepción de una indemnización por la existencia de secuelas derivadas del accidente.

En tercer lugar, debemos de tener siempre presente los plazos existentes para reclamar en vía judicial, ya que si se nos pasan, por muy víctimas y muchos daños que tengamos, nada podremos hacer. Tenemos dos opciones, bien acudir a la jurisdicción social, bien a la jurisdicción penal.

Para la primera tendremos un plazo de UN AÑO desde la producción del accidente, teniendo en cuenta que previamente debemos presentar papeleta de conciliación ante el servicio de mediación, arbitraje y conciliación que corresponda. En Asturias contamos con la Unidad de Mediación, Arbitraje y Conciliación (UMAC) con sedes en Oviedo, Gijón, Avilés, La Felguera y Mieres.

Si en el acto de conciliación no hay acuerdo entre las partes, ya podremos presentar demanda ante el Juzgado de lo Social competente.

Sin embargo, si decidimos optar por la vía penal, actualmente, con la entrada en vigor de la última reforma del Código Penal, el plazo es mayor, ya que depende de cuando tendrá lugar la prescripción del delito de que se trate. Antes de esta reforma, era recomendable interponer la denuncia en el plazo de 6 meses, ya que podía considerarse que unos determinados hechos revistiesen el carácter de falta, y éstas tenían un plazo de prescripción de 6 meses. Ahora, con la supresión de las faltas, ese plazo ya no tiene cabida. No obstante, si se quiere interponer denuncia lo más recomendable es que se formule cuanto antes.

No es baladí optar por una vía u otra. En la jurisdicción penal se ha de probar sin ningún género de dudas que la empresa ha incurrido en una infracción de la normativa de prevención de riesgos laborales. Esta exigencia es más laxa si se habla de la jurisdicción social.

Por ello, resulta conveniente contar con asesoramiento de abogados. La indemnización económica no es lo único que se trata de obtener con estos procedimientos, sino que la sociedad tome conciencia y haga lo que esté en su mano para evitar que se sigan produciendo accidentes laborales.

©Paz Chao Rodríguez.

El nuevo baremo de indemnizaciones de accidentes de tráfico.

Hace ya unos meses, el pasado 10 de abril, se aprobó por el Consejo de Ministros el Proyecto de Ley que reformará el actual sistema de valoración de los daños y perjuicios causados a las víctimas de accidentes de tráfico.

En principio, esta reforma tendría su razón de ser en equiparar las actuales indemnizaciones que se vienen satisfaciendo en nuestro país a las que se pagan en el resto de Europa y paliar, de esta manera, ese trato desigual recibido por las víctimas más graves de accidentes de circulación.

Otra novedad que se debe agradecer por los abogados de accidentes de tráfico es que el nuevo baremo clarifica y define conceptos e introduce la obligación de que las cuantías indemnizatorias sean actualizadas a la fecha de la sentencia que ponga fin al procedimiento, siempre que no se impongan intereses moratorios.

Sin embargo, esta reforma del baremo de indemnizaciones de accidentes de tráfico, también tiene puntos negros. Entre ellos está que los conceptos atípicos, esto es, los que no figuren en el baremo, no serán indemnizables, salvo única y excepcionalmente que dichos conceptos atípicos aparezcan con ocasión de un supuesto de incapacidad permanente o muerte.

Otro punto negro del baremo aparece en la forma de tratar a las víctimas menos graves de accidentes de circulación, que son la gran mayoría. Estas víctimas serán las más perjudicadas con la aplicación del nuevo sistema ya que lesiones como el latigazo cervical, entre otras, quedarían sin indemnizar, lo que supondrá para los abogados de accidentes una pelea aún más fuerte con las compañías aseguradoras a la hora de defender los derechos de nuestros clientes.

De momento, únicamente está aprobado el Proyecto de Ley, por lo que hasta su aprobación definitiva, continúan aplicándose las cuantías indemnizatorias aprobadas el pasado año. Y cada vez están más cerca las elecciones generales…

LA HERENCIA: Pinceladas sobre la sucesión mortis causa.

Con el término herencia se hace referencia a todos los bienes, derechos y obligaciones que, al fallecer, deja una persona, a la que denominamos causante, y que no se extinguen con su muerte.

Así, por ejemplo, no entraría a formar parte de la herencia y, por tanto, no pasaría a los herederos del causante, la obligación que éste contrajera con otra persona de hacer un retrato, aunque lo fuera en virtud de un contrato.

Fallecida una persona, existen dos tipos de sucesión, la sucesión testada y la sucesión intestada o ab intestato.

Respecto de la primera, se trata de la sucesión en la que el causante ha dejado su voluntad reflejada en un testamento. Por regla general, en éste dispondrá de sus bienes y derechos, rara vez de sus obligaciones y deudas, y nombrara, según sus deseos, pero siempre dentro de la legalidad ya que de otra manera podría ser declarado nulo, heredero universal y, en su caso, legatarios.

La sucesión ab intestato, por el contrario, se abre cuando no existe testamento. Así, es necesario instar un procedimiento que, en función del grado de vinculación de los futuros herederos con el causante, será tramitado ante el Notario o ante el Juzgado.

A este procedimiento se le denomina declaración de herederos y será siempre necesario para aceptar y partir la herencia cuando el causante no haya testado.

No existe declaración de herederos con testamento. Si hay testamento ya está declarado quien es el heredero, aunque que cabe la posibilidad de que falte alguno, para lo cual, habría que acudir a las reglas que establece el Código Civil en caso de preterición, que es como denomina este texto legal a la falta de mención de herederos por el causante en el testamento.

Tanto si hay como si no hay testamento, el hecho de ser nombrado heredero no significa que automáticamente pase al patrimonio de éste los bienes, derechos y obligaciones del causante. Para ello es necesario que se produzca la aceptación de la herencia, si bien es cierto que no es necesario que esta aceptación sea expresa.

Se entiende tácitamente aceptada una herencia cuando se deduce de actos o conductas que el heredero realiza, por ejemplo, si vende su derecho hereditario a otra persona.

Es importante tener en cuenta esta aceptación tácita, ya que en muchas ocasionas el causante tiene más deudas que bienes y derechos, lo que hace que su patrimonio sea negativo. Para solventar este problema sin renunciar a la herencia, siempre se puede aceptar ésta a beneficio de inventario, de esta manera el heredero responderá de las deudas del causante hasta el límite del valor de los bienes de la herencia y no con el patrimonio que poseyera con anterioridad o, incluso posteriormente, como sucedería si aceptase la herencia pura y simple.

 

©Paz Chao Rodríguez.

La importancia de constituirse como Acusación

La acusación por parte del perjudicado u ofendido por el delito. Cómo ejercitar la defensa de los derechos e intereses de la víctima.

No es infrecuente que las víctimas o los perjudicados por acciones delictivas se quejen, en el ínterin de un proceso penal de que no saben cómo ‘va lo suyo’; o, una vez concluido aquél, no entiendan justa la indemnización que les ha correspondido por los daños que les han ocasionado, incluso que no crean que es justa la pena a la que ha sido condenado el autor de los mismo, o simplemente no alcanzan a comprender cómo es posible que hayan pasado (y perdido) la mañana en el Juzgado ‘para nada’ porque el acusado haya llegado a un acuerdo con el Ministerio Fiscal, y todo ello a pesar del “¡si yo he denunciado!”.

Luca Giordano Dama de la Justicia

Luca Giordano Dama de la Justicia

He aquí el quid de la cuestión: sólo ha denunciado.

En palabras de Vicente GIMENO SENDRA (Derecho Procesal Penal, Ed. Colex, 2007) la denuncia es ‘una declaración de conocimiento y, en su caso, de voluntad, por la que se transmite a un órgano judicial, Ministerio Fiscal o Autoridad con funciones de policía judicial la noticia de un hecho constitutivo de delito’.

Denunciar, pues, sólo entraña poner en conocimiento de las autoridades la notitia criminis, esto es, la infracción penal, sin embargo, ello no implica pasar a formar parte del procedimiento penal que, en su caso, se inicie con esa denuncia.

¿Cómo se puede ‘ser parte’ en un procedimiento penal? ¿Quiénes pueden ‘ser parte’? ¿Qué consecuencias tiene ‘ser parte’?

Constituirse como parte en un procedimiento penal, o lo que es lo mismo, ejercitar la acción penal, hace que podamos dar respuesta a las preguntas con las que iniciamos este artículo, entre otras muchas.

Con el ejercicio de la acción penal, se adquiere la condición de acusación. Y dejando al margen al Ministerio Fiscal (acusador por excelencia), los tipos de acusación en el proceso penal español son los siguientes:

·Acusación Particular: es la ejercida por el perjudicado u ofendido por el delito, por la víctima. Dentro de la acusación particular, encontramos al Acusador Privado, en los delitos perseguibles sólo a instancia de parte (injurias y calumnias) en los que tampoco intervendrá el Ministerio Fiscal.

·Acusación Popular: es la ejercida por cualquier ciudadano que no sea el perjudicado u ofendido por el delito. Para constituirse como acusador particular es necesario cumplir unos requisitos, entre los que se encuentran la formulación de querella y prestar fianza.

Centrándonos en la Acusación Particular, ésta requiere para poder ejercitarse, postulación procesal: que el interesado esté representado por Procurador y defendido por Abogado, además de estar sometida a un plazo que concluye con el trámite de calificación del delito (110 LECrim), por lo que es importante y necesario que no demore su visita a un abogado si es de su interés ejercer de acusador en un procedimiento penal.

Una vez que el interesado se constituye como parte acusadora y siempre a través de su Procurador y su Abogado, puede proponer las diligencias de investigación que estime precisas para la averiguación y esclarecimiento de los hechos objeto del procedimiento, así como intervenir en las que se practiquen, puede solicitar las denominadas medidas de aseguramiento como son la prisión provisional del imputado o la prestación por parte de éste de fianza bastante para asegurar la responsabilidad civil, puede pedir la apertura del juicio oral y posteriormente formular escrito de acusación, recurrir la sentencia absolutoria, etc.

Si es Vd. víctima de un delito, o aun no siéndolo, tiene interés en constituirse como acusación en un procedimiento penal, no dude en consultarnos.

http://www.pazchao.es/contacto/

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Mediación

Mediación

¿Qué es la mediación?

La mediación es un ADR (Alternative Dispute Resolutions) o lo que es lo mismo, un mecanismo alternativo de resolución de conflictos.

¿Alternativo a qué? Alternativo a la lenta y farragosa vía jurisdiccional. La Constitución Española, en su artículo 117.3, atribuye, en exclusiva, al Poder Judicial la función de juzgar y ejecutar  lo juzgado, pero “juzgar” no es la única forma de resolver un conflicto.

Los ADR, entre los que se encuentra la mediación, rompen, en su mayoría, con el esquema propio de la vía jurisdiccional ‘vencedor-vencido’ y desapoderan al tercero interviniente de la potestad de decidir, posibilitando de esta manera encontrar soluciones satisfactorias para las partes en conflicto, ya que éstas, con la ayuda del mediador, serán las que lleguen a un acuerdo.

La mediación no solo ayuda a las partes a resolver un conflicto, sino que además ayuda a prevenir otros potenciales y a mejorar la comunicación entre los oponentes, lo cual es de gran importancia de cara al mantenimiento de la relación entre las partes y, por ende, a la posterior toma de acuerdos.

Así la mediación además de procurar la satisfacción de las partes, disminuye los costes, tanto económicos como emocionales, que se dan a la hora de resolver conflictos.

Sus características más importantes son:

  • La voluntariedad, ya que son las partes quienes deciden someterse a la mediación, así como, continuar con ella;
  • La neutralidad, puesto que el mediador que dirige el procedimiento intervendrá de forma neutral e imparcial, tratando de  forma similar a los oponentes;
  • La confidencialidad respecto de las revelaciones realizadas en el procedimiento de mediación, tanto por parte del mediador como de los oponentes y otros intervinientes; y, por último,
  • Su carácter “no adversarial”, ya que trata de acercar posturas para favorecer el entendimiento y así el acuerdo, el cual siempre será adoptado por las partes, no impuesto por el mediador.

¿Qué se puede mediar?Mediación

Prácticamente cualquier tipo de conflicto, tanto entre particulares, sociedades, u otro tipo de organización, tanto a nivel nacional como internacional.

En los ámbitos civil y laboral no existe incoveniente alguno para acudir a la mediación. Más complicado es en el ámbito penal, sin embargo, sólo se encuentra expresamente prohibido en casos de Violencia de Género, pero,por otra parte, aparece establecida la mediación en temas de responsabilidad penal de menores.

Ejemplos: conflictos derivados de la ruptura de relaciones familiares, entre vecinos, entre herederos, en relaciones comerciales, etc.

Ventajas

  • Rapidez. En comparación con la vía jurisdiccional en la que un conflicto puede tardar meses e incluso años en resolverse, mediante la mediación puede estar resuelto en cuestión de días o incluso horas.
  •  Económico. El mediador es el único profesional preceptivo que interviene, sin perjuicio de que las partes puedan acudir al procedimiento con asesores de su confianza. No son necesarios otros profesionales como pueden ser los procuradores.

Otro ahorro importante son las tasas judiciales. Además de que en el caso de que se llegue a un acuerdo durante el procedimiento judicial, será devuelto el 60% del importe de las tasas abonado.

  •  Eficaz. El que sean las partes quienes deciden la solución al problema, disminuye el riesgo de incumplimiento del acuerdo alcanzado. Y si se da este incumplimiento, el acuerdo será título ejecutivo, sólo con el requisito de haberse elevado a escritura pública o haber sido homologado por el órgano judicial, en el caso de que la mediación se desarrolle una vez iniciada la vía judicial.
  • Favorece la cooperación, la comunicación entre los oponentes, potencia su participación, ya que las partes asumen su responsabilidad y ayuda a mantener las relaciones en el futuro.

Otras ventajas:

En palabras de Doña Rosario GARCÍA ÁLVAREZ (Magistrada de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid), “el mediador facilita la negociación entre las partes realizando las siguientes actuaciones:

  • Traslada ofertas entre las partes.
  • Protege a las partes de tácticas agresivas en la negociación.
  • Gestiona la dinámica de la negociación basada en el regateo o distribución de valor.
  • Rompe los bloqueos.
  • Testa y proporciona dosis de realidad en relación con las ofertas recíprocas.
  • Ayuda en la generación de ideas, opciones y soluciones.
  • Controla el proceso de mediación.
  • Crea el entorno físico y emocional del proceso.”

Procedimiento.

La mediación es un procedimiento formalmente flexible, pero se puede estructurar en las siguientes fases:

  • Pre-mediación. En esta primera fase las partes acuerdan someterse a mediación, o una de ellas solicita del mediador que se ponga en contacto con la otra parte a fin de proponerle resolver la disputa a través de este procedimiento.
  • Sesión informativa. En la cual el mediador se presenta a la partes, les informa, en su caso, de posibles causas que puedan afectar a su imparcialidad, del coste de la mediación, de la organización del procedimiento, de las consecuencias jurídicas del acuerdo que, en su caso, se alcance, así como de las consecuencias jurídicas del propio procedimiento de mediación, y del plazo del que dispondrán las partes para firmar el acta de la sesión constitutiva.
  • Sesión constitutiva. Si las partes acuerdan someterse a la mediación, en esta sesión formalizarán el acta constitutiva o contrato de mediación, el cual contendrá, entre otros aspectos, la identificación de las partes y del mediador, la lengua y el lugar de la mediación, descripción del objeto de la controversia, coste y duración de la mediación, programa de actuaciones, etc.
  • Sesiones de mediación. En las que se realizan reuniones entre el mediador y las partes, por separado o simultáneamente. También es posible celebrar estos encuentros por medios electrónicos y videoconferencia. Al cabo de estas reuniones, la mediación puede terminar con acuerdo o sin acuerdo, o, incluso, con acuerdos parciales.

La terminación sin acuerdo, que puede tener lugar por voluntad de las partes, por haber transcurrido el plazo de duración acordado, porque el mediador aprecie que las posturas son irreconciliables o porque presente su renuncia o sea rechazado por las partes y no se nombre otro mediador, o por cualquier otra causa que determine la finalización de la mediación.

Consecuencias del procedimiento de Mediación.

El sometimiento a la mediación impide a los Tribunales entrar a conocer del asunto controvertido durante el tiempo en que se desarrolle el procedimiento, a salvo del ejercicio de medidas cautelares.

Además, produce efectos sobre los plazos de caducidad y prescripción de la acción, ya que las suspende durante el tiempo que dure la mediación.

Consecuencias del Acuerdo de Mediación.

El acuerdo de Mediación tiene carácter vinculante para las partes, y puede constituirse en título ejecutivo si es elevado a escritura pública o es homologado por órgano judicial.

Contra dicho acuerdo no cabe más recurso que el ejercicio de la acción de nulidad por las causas que invalidan los contratos (error, violencia, intimidación, dolo…)

Legislación:

Otros: