De obligado cumplimiento: Consultar con un abogado sobre un accidente laboral.

¿Ha sufrido un accidente laboral? Acuda a un abogado.

Déjese de buscar en Google®, de preguntar a conocidos, amigos, familiares, desconocidos pero amigos de sus amigos…(salvo que sean abogados) y acuda a un profesional. Y cuanto antes, mejor.

Mejor para el profesional, que podrá realizar el seguimiento de su asunto desde el primer minuto e ir asesorándole paso a paso.

Mejor para usted, ya que contará con alguien que le guíe en ese tenebroso camino cual es un procedimiento para la reclamación de una indemnización por accidente laboral.

Aunque crea que lo tiene todo claro. Aunque crea que sus lesiones son ínfimas. Consulte.

Un simple accidente de tráfico en el que usted tenga la certeza que puede negociar usted mismo con la compañía aseguradora una indemnización por cervicalgia, dependiendo de la hora, del trayecto en el que se produzca, puede convertirse en accidente laboral, con consecuencias importantes tanto para usted como para la empresa en la que preste sus servicios.

Así pues, no deje de consultar con un abogado si sufre un accidente laboral, o cualquier otro tipo de accidente.

A extinguir: Sentencias en juicio de falta leve en accidente de tráfico. ¡Adiós! Informe forense, ¡hola! informe del IML.

Pocas serán ya las sentencias que se dicten en juicio de falta leve en accidente de tráfico. Como comentábamos en posts anteriores, debido a la supresión de las faltas en el Código Penal, pocas serán también las reclamaciones de indemnización a seguros por accidente de circulación que se decidan en vía penal.

La consecuencia más importante de este cambio tiene más relación con el procedimiento para calcular la indemnización por accidente que con el método para llevar a cabo el esclarecimiento de los hechos, ya que debemos de olvidarnos del médico forense y de su valioso –y gratuito– informe.

Sin embargo, para paliar (más o menos) esta consecuencia, la Ley 35/15, de 22 de septiembre que reforma el baremo, ha previsto la posibilidad de que las víctimas de accidentes de circulación puedan solicitar una pericial de los profesionales del Instituto Médico Legal.

Este sábado 19 de diciembre ha sido publicado en el BOE el Real Decreto 1148/15, de 18 de diciembre, por el que se regula aquélla previsión de la Ley 35/15.

Ahora resta por saber a cuánto ascenderá el precio público que debe abonarse por el referido informe y que, tal y como se dispone en la norma, en principio, habría de abonar la Compañía Aseguradora que haya emitido la oferta motivada.

Ya tenemos la teoría, veremos cómo se desarrolla en la práctica…

© Paz Chao Rodríguez

Accidente laboral y Seguridad Social

En los primeros ocho meses del este año 2015, se han producido 339.190 accidentes laborales en España, de los cuales, 2.751 fueron considerados graves y 386 fueron con resultado de muerte, el resto, leves.

Hemos de distinguir accidente de trabajo de enfermedad profesional. Da la Ley General de la Seguridad Social, una definición general de accidente de trabajo en el punto primero de su artículo , al señalar que “Se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena”. Para, en su punto segundo, hacer una lista más exhaustiva de situaciones que tienen la consideración de accidente de trabajo, como por ejemplo el accidente in itinere.

Igualmente señala esta misma ley que NO serán accidente de trabajo:

a) Los que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo, entendiéndose por ésta la que sea de tal naturaleza que ninguna relación guarde con el trabajo que se ejecutaba al ocurrir el accidente.

En ningún caso se considerará fuerza mayor extraña al trabajo la insolación, el rayo y otros fenómenos análogos de la naturaleza.

b) Los que sean debidos a dolo o a imprudencia temeraria del trabajador accidentado.”

Por otra parte, es enfermedad profesional, la contraída por el trabajo ejecutado por cuenta ajena que figure en el cuadro de enfermedades profesionales aprobado por el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre, y que esté provocada por la acción de los elementos o sustancias que se indican en el citado cuadro para cada enfermedad. Un ejemplo: el mesotelioma maligno.

Puede ocurrir que se contraiga una enfermedad por motivo del trabajo efectuado y que no esté incluida en el mencionado cuadro, en este caso, tendrá la consideración de accidente de trabajo.

La gestión y determinación de las prestaciones de los accidentes laborales es de la Seguridad Social, la Mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales o la empresa autorizada para colaborar en la gestión.

En muchas ocasiones el trabajador o, en su caso, los herederos, pueden no estar de acuerdo con la determinación de la contingencia, porque el órgano encargado entienda que el accidente no es laboral o que la enfermedad es común. En este caso, siempre está la posibilidad de recurrir aquella decisión.

Dependiendo del caso de que se trate habrá de operar de una manera u otra. En la mayoría de los supuestos será necesario formular una reclamación previa ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social para luego poder acudir a la Jurisdicción Social, pero se debe estar a las circunstancias concretas del asunto porque no siempre esto es así.

©Paz Chao Rodríguez.

La importancia de constituirse como Acusación

La acusación por parte del perjudicado u ofendido por el delito. Cómo ejercitar la defensa de los derechos e intereses de la víctima.

No es infrecuente que las víctimas o los perjudicados por acciones delictivas se quejen, en el ínterin de un proceso penal de que no saben cómo ‘va lo suyo’; o, una vez concluido aquél, no entiendan justa la indemnización que les ha correspondido por los daños que les han ocasionado, incluso que no crean que es justa la pena a la que ha sido condenado el autor de los mismo, o simplemente no alcanzan a comprender cómo es posible que hayan pasado (y perdido) la mañana en el Juzgado ‘para nada’ porque el acusado haya llegado a un acuerdo con el Ministerio Fiscal, y todo ello a pesar del “¡si yo he denunciado!”.

Luca Giordano Dama de la Justicia

Luca Giordano Dama de la Justicia

He aquí el quid de la cuestión: sólo ha denunciado.

En palabras de Vicente GIMENO SENDRA (Derecho Procesal Penal, Ed. Colex, 2007) la denuncia es ‘una declaración de conocimiento y, en su caso, de voluntad, por la que se transmite a un órgano judicial, Ministerio Fiscal o Autoridad con funciones de policía judicial la noticia de un hecho constitutivo de delito’.

Denunciar, pues, sólo entraña poner en conocimiento de las autoridades la notitia criminis, esto es, la infracción penal, sin embargo, ello no implica pasar a formar parte del procedimiento penal que, en su caso, se inicie con esa denuncia.

¿Cómo se puede ‘ser parte’ en un procedimiento penal? ¿Quiénes pueden ‘ser parte’? ¿Qué consecuencias tiene ‘ser parte’?

Constituirse como parte en un procedimiento penal, o lo que es lo mismo, ejercitar la acción penal, hace que podamos dar respuesta a las preguntas con las que iniciamos este artículo, entre otras muchas.

Con el ejercicio de la acción penal, se adquiere la condición de acusación. Y dejando al margen al Ministerio Fiscal (acusador por excelencia), los tipos de acusación en el proceso penal español son los siguientes:

·Acusación Particular: es la ejercida por el perjudicado u ofendido por el delito, por la víctima. Dentro de la acusación particular, encontramos al Acusador Privado, en los delitos perseguibles sólo a instancia de parte (injurias y calumnias) en los que tampoco intervendrá el Ministerio Fiscal.

·Acusación Popular: es la ejercida por cualquier ciudadano que no sea el perjudicado u ofendido por el delito. Para constituirse como acusador particular es necesario cumplir unos requisitos, entre los que se encuentran la formulación de querella y prestar fianza.

Centrándonos en la Acusación Particular, ésta requiere para poder ejercitarse, postulación procesal: que el interesado esté representado por Procurador y defendido por Abogado, además de estar sometida a un plazo que concluye con el trámite de calificación del delito (110 LECrim), por lo que es importante y necesario que no demore su visita a un abogado si es de su interés ejercer de acusador en un procedimiento penal.

Una vez que el interesado se constituye como parte acusadora y siempre a través de su Procurador y su Abogado, puede proponer las diligencias de investigación que estime precisas para la averiguación y esclarecimiento de los hechos objeto del procedimiento, así como intervenir en las que se practiquen, puede solicitar las denominadas medidas de aseguramiento como son la prisión provisional del imputado o la prestación por parte de éste de fianza bastante para asegurar la responsabilidad civil, puede pedir la apertura del juicio oral y posteriormente formular escrito de acusación, recurrir la sentencia absolutoria, etc.

Si es Vd. víctima de un delito, o aun no siéndolo, tiene interés en constituirse como acusación en un procedimiento penal, no dude en consultarnos.

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