LA HERENCIA: Pinceladas sobre la sucesión mortis causa.

Con el término herencia se hace referencia a todos los bienes, derechos y obligaciones que, al fallecer, deja una persona, a la que denominamos causante, y que no se extinguen con su muerte.

Así, por ejemplo, no entraría a formar parte de la herencia y, por tanto, no pasaría a los herederos del causante, la obligación que éste contrajera con otra persona de hacer un retrato, aunque lo fuera en virtud de un contrato.

Fallecida una persona, existen dos tipos de sucesión, la sucesión testada y la sucesión intestada o ab intestato.

Respecto de la primera, se trata de la sucesión en la que el causante ha dejado su voluntad reflejada en un testamento. Por regla general, en éste dispondrá de sus bienes y derechos, rara vez de sus obligaciones y deudas, y nombrara, según sus deseos, pero siempre dentro de la legalidad ya que de otra manera podría ser declarado nulo, heredero universal y, en su caso, legatarios.

La sucesión ab intestato, por el contrario, se abre cuando no existe testamento. Así, es necesario instar un procedimiento que, en función del grado de vinculación de los futuros herederos con el causante, será tramitado ante el Notario o ante el Juzgado.

A este procedimiento se le denomina declaración de herederos y será siempre necesario para aceptar y partir la herencia cuando el causante no haya testado.

No existe declaración de herederos con testamento. Si hay testamento ya está declarado quien es el heredero, aunque que cabe la posibilidad de que falte alguno, para lo cual, habría que acudir a las reglas que establece el Código Civil en caso de preterición, que es como denomina este texto legal a la falta de mención de herederos por el causante en el testamento.

Tanto si hay como si no hay testamento, el hecho de ser nombrado heredero no significa que automáticamente pase al patrimonio de éste los bienes, derechos y obligaciones del causante. Para ello es necesario que se produzca la aceptación de la herencia, si bien es cierto que no es necesario que esta aceptación sea expresa.

Se entiende tácitamente aceptada una herencia cuando se deduce de actos o conductas que el heredero realiza, por ejemplo, si vende su derecho hereditario a otra persona.

Es importante tener en cuenta esta aceptación tácita, ya que en muchas ocasionas el causante tiene más deudas que bienes y derechos, lo que hace que su patrimonio sea negativo. Para solventar este problema sin renunciar a la herencia, siempre se puede aceptar ésta a beneficio de inventario, de esta manera el heredero responderá de las deudas del causante hasta el límite del valor de los bienes de la herencia y no con el patrimonio que poseyera con anterioridad o, incluso posteriormente, como sucedería si aceptase la herencia pura y simple.

 

©Paz Chao Rodríguez.

Comunidades de Vecinos

Comunidades de Vecinos: Funciones del Administrador

Señala el artículo 20 de la Ley 49/1960, de 21 de julio, de Propiedad Horizontal que al Administrador de fincas le corresponden las siguientes funciones:

a. Velar por el buen régimen de la casa, sus instalaciones y servicios, y hacer a estos efectos las oportunas advertencias y apercibimientos a los titulares.

 b. Preparar con la debida antelación y someter a la Junta el plan de gastos previsibles, proponiendo los medios necesarios para hacer frente a los mismos.

 c. Atender a la conservación y entretenimiento de la casa, disponiendo las reparaciones y medidas que resulten urgentes, dando inmediata cuenta de ellas al presidente o, en su caso, a los propietarios.

 d. Ejecutar los acuerdos adoptados en materia de obras y efectuar los pagos y realizar los cobros que sean procedentes.

 e. Actuar, en su caso, como secretario de la Junta y custodiar a disposición de los titulares la documentación de la comunidad.

 f. Todas las demás atribuciones que se confieran por la Junta.

En el desarrollo de las indicadas funciones, puede, el Administrador, realizar los actos de administración y gestión que estime necesarios, pero siempre con la debida observancia de la legalidad y dentro de los límites que, en su caso, le hayan sido expresamente impuestos por la titularidad del inmueble.

A grandes rasgos, podemos clasificar las gestiones del Administrador de fincas en cuatro tipos:

  • De carácter jurídico.
  • De carácter laboral.
  • e carácter económico y administrativo.
  • De carácter tributario.

Dentro de las gestiones de carácter jurídico, que puede realizar el Administrador se encuentran, por ejemplo:

  • Si así se establece: Reclamación a morosos.
  • En el supuesto de que también actúe como secretario de la Junta: convocar Juntas,  comprobar acreditaciones y representaciones, notificar y  y ser receptor de avisos, debe custodiar durante 5 años la documentación de la comunidad: libros, actas, convocatorias realizadas, comunicaciones realizadas y todos los demás documentos de relevancia, así como asistir a las Juntas, etc.

Dentro de las gestiones de carácter laboral, están:

  • La contratación y control de los empleados que, en su caso, tenga la Comunidad (porteros, jardineros, limpiadores, etc.)
  • La confección de nóminas de dichos empleados.
  • Las liquidaciones a la Seguridad Social.
  • Distintas gestiones ante organismos de la Administración como la Tesorería de la Seguridad Social, la oficina de empleo, etc.

Dentro de las gestiones de carácter económico-administrativas:

  • Elaboración de los presupuestos anuales y, en su caso, extraordinarios.
  • Gestión de cobro de las cuotas comunitarias.
  • Reclamación de deudas a los vecinos morosos.
  • Gestiones bancarias y control de cuentas corrientes
  • Relaciones con los proveedores (pedidos, gestión de facturas, pagos, etc.)
  • Seguimiento de las tareas de mantenimiento como limpieza del edificio, revisión técnica de ascensores, cuidado de jardines, piscinas, etc.
  • Contratación de pólizas de seguros y, llegado el caso realizar las gestiones que sea necesario ante la aseguradora.
  • Incidencias con compañías de suministros y servicios como las de agua, gas, electricidad, etc.
  • Selección del arrendatario en las viviendas de la comunidad destinadas a arrendamiento y/o cobro de la renta.
  • Asesoramiento sobre cualquier cuestión o incidencia en el arrendamiento.
  • Gestionar el traspaso de locales comerciales de la Comunidad.
  • Preparar el plan de gastos e ingresos.
  • Liquidación de las cuentas anuales para su aprobación por los copropietarios.
  • Ejecutar los acuerdos adoptados en Junta en materia de obras.

Y, dentro de las gestiones de carácter tributario:

  •  Tramitar, en su caso, el alta de la Comunidad en la Agencia Tributaria.
  • Declaración y liquidación de las retenciones de IRPF que se hayan realizado a los empleados de la Comunidad.

 

 

Precio servicio gestión y administración de comunidades de vecinos: 4€ + IVA/mes por puerta. Además, para el caso de que la Comunidad contratante llegue a un procedimiento judicial podrá beneficiarse de un descuento del 30% sobre los honorarios de Letrado. Asimismo,  los vecinos de la comunidad podrán obtener un descuento del 20% sobre los honorarios de Letrado en los asuntos personales que nos encomienden.